Pregunta
¿Qué significa que la bestia "era y ya no existe, pero que vendrá" (Apocalipsis 17:8)?
Respuesta
Apocalipsis 17:8 habla de una figura de los últimos tiempos llamada "la bestia" y la describe como "era y ya no existe, pero que vendrá". La NVI lo expresa así: "uantes era, pero ya no es y, sin embargo, reaparecerá". Esta característica asombrosa de la bestia causará impacto entre los no creyentes que estén vivos durante la tribulación.
Esta descripción aparece dentro de la explicación que un ángel da sobre la mujer inmoral llamada "Babilonia la Grande", quien va sentada sobre la bestia (Apocalipsis 17:7-18). El ángel le explica a Juan "el misterio de la mujer y de la bestia que la lleva, la que tiene las siete cabezas y los diez cuernos". Luego añade: "La bestia que viste, era y ya no existe, y está para subir del abismo e ir a la destrucción. Y los moradores de la tierra, cuyos nombres no se han escrito en el libro de la vida desde la fundación del mundo, se asombrarán al ver la bestia que era y ya no existe, pero que vendrá" (Apocalipsis 17:7-8). Aquí se asocia a la mujer con la bestia y se afirma que la bestia tiene un origen espiritual maligno—"del abismo"—y una estrecha relación con un sistema religioso apóstata de los últimos días.
Cuando el ángel afirma que la bestia "era y ya no existe, pero que vendrá", la idea es que la bestia dejó de existir—o pareció dejar de existir—y, sin embargo, tiene un futuro. La NTV lo resume así: "La bestia que viste, antes vivía pero ya no. Sin embargo, pronto subirá del abismo sin fondo e irá a la destrucción eterna". Algunos intérpretes relacionan esa frase con Apocalipsis 13:3: "Vi una de sus cabezas como herida de muerte, pero su herida mortal fue sanada. Y la tierra entera se maravilló y seguía tras la bestia". Si el Anticristo sufre una herida mortal aparente y luego se recupera, eso encajaría con la descripción de una bestia que "murió" y reaparece.
Otros intérpretes entienden Apocalipsis 17:8 de forma más amplia, viendo a la bestia como la forma final del poder gentil mundial. En tiempos de Juan, ese poder era Roma. Roma "era" cuando Juan escribió Apocalipsis, pero dejó de ser con su caída en el año 476 d.C. Así, Roma "era y ya no existe". Sin embargo, si su autoridad se dispersó en muchas naciones (los "diez cuernos"), podría resurgir en los últimos días. El poder detrás de este resurgimiento será satánico, pues Juan recibe la explicación de que la bestia "sube del abismo". En esta interpretación, la bestia representa un Imperio Romano resucitado, a través del cual el Anticristo llega a gobernar.
La revelación del ángel a Juan presenta el panorama completo de esta última manifestación del poder gentil. La bestia procede del abismo e "irá a la destrucción" (Apocalipsis 17:8; cf. Daniel 7:26; 8:25; 2 Tesalonicenses 2:8; Apocalipsis 19:20; 20:10). El ascenso de este líder mundial será percibido como algo extraordinario, y muchos se maravillarán (cf. Apocalipsis 13:3-4, 8). La mayoría del mundo seguirá a la bestia. Sin embargo, quienes pongan su fe en Jesucristo no serán engañados ni se someterán a su autoridad (cf. Apocalipsis 13:7), lo que resultará en el martirio de multitudes (cf. Apocalipsis 7:9-17).
Esta descripción aparece dentro de la explicación que un ángel da sobre la mujer inmoral llamada "Babilonia la Grande", quien va sentada sobre la bestia (Apocalipsis 17:7-18). El ángel le explica a Juan "el misterio de la mujer y de la bestia que la lleva, la que tiene las siete cabezas y los diez cuernos". Luego añade: "La bestia que viste, era y ya no existe, y está para subir del abismo e ir a la destrucción. Y los moradores de la tierra, cuyos nombres no se han escrito en el libro de la vida desde la fundación del mundo, se asombrarán al ver la bestia que era y ya no existe, pero que vendrá" (Apocalipsis 17:7-8). Aquí se asocia a la mujer con la bestia y se afirma que la bestia tiene un origen espiritual maligno—"del abismo"—y una estrecha relación con un sistema religioso apóstata de los últimos días.
Cuando el ángel afirma que la bestia "era y ya no existe, pero que vendrá", la idea es que la bestia dejó de existir—o pareció dejar de existir—y, sin embargo, tiene un futuro. La NTV lo resume así: "La bestia que viste, antes vivía pero ya no. Sin embargo, pronto subirá del abismo sin fondo e irá a la destrucción eterna". Algunos intérpretes relacionan esa frase con Apocalipsis 13:3: "Vi una de sus cabezas como herida de muerte, pero su herida mortal fue sanada. Y la tierra entera se maravilló y seguía tras la bestia". Si el Anticristo sufre una herida mortal aparente y luego se recupera, eso encajaría con la descripción de una bestia que "murió" y reaparece.
Otros intérpretes entienden Apocalipsis 17:8 de forma más amplia, viendo a la bestia como la forma final del poder gentil mundial. En tiempos de Juan, ese poder era Roma. Roma "era" cuando Juan escribió Apocalipsis, pero dejó de ser con su caída en el año 476 d.C. Así, Roma "era y ya no existe". Sin embargo, si su autoridad se dispersó en muchas naciones (los "diez cuernos"), podría resurgir en los últimos días. El poder detrás de este resurgimiento será satánico, pues Juan recibe la explicación de que la bestia "sube del abismo". En esta interpretación, la bestia representa un Imperio Romano resucitado, a través del cual el Anticristo llega a gobernar.
La revelación del ángel a Juan presenta el panorama completo de esta última manifestación del poder gentil. La bestia procede del abismo e "irá a la destrucción" (Apocalipsis 17:8; cf. Daniel 7:26; 8:25; 2 Tesalonicenses 2:8; Apocalipsis 19:20; 20:10). El ascenso de este líder mundial será percibido como algo extraordinario, y muchos se maravillarán (cf. Apocalipsis 13:3-4, 8). La mayoría del mundo seguirá a la bestia. Sin embargo, quienes pongan su fe en Jesucristo no serán engañados ni se someterán a su autoridad (cf. Apocalipsis 13:7), lo que resultará en el martirio de multitudes (cf. Apocalipsis 7:9-17).