Pregunta
¿Cómo deben los cristianos considerar la posibilidad de los bebés genéticamente modificados?
Respuesta
Los avances tecnológicos pronto permitirán la edición de genes humanos, lo que dará lugar a la posibilidad de los llamados "bebés genéticamente modificados" (designer babies). Aunque la Biblia no menciona específicamente a los bebés genéticamente modificados, afirma que Dios forma soberanamente la vida en el útero según Su diseño y para Su gloria. Como declara el salmista: "Porque Tú formaste mis entrañas; me hiciste en el seno de mi madre" (Salmo 139:13). La implicación de este versículo, y otros similares, es que alterar el ADN de un niño sano antes de nacer mediante experimentos científicos es irresponsable y poco prudente.
A medida que las tecnologías médicas se han acelerado en los últimos años, han dado lugar a nuevas preocupaciones éticas. A mediados del siglo XX, los científicos descubrieron métodos para mantener la vida en el útero, como las transfusiones de sangre y el tratamiento de defectos cardíacos. Sin embargo, en la última década, el enfoque ha dejado de centrarse en apoyar el desarrollo fetal con el fin de promover una salud óptima. En su lugar, se ha pasado a manipular el desarrollo fetal con fines preventivos y estéticos. Estas técnicas incluyen la edición de los genes de los niños no nacidos, lo que podría alterar su composición biológica.
Los defensores de las innovaciones en la edición genética argumentan que estas tecnologías tienen el potencial de generar beneficios sin precedentes para la vida humana. Por primera vez en la historia, los genes relacionados con enfermedades como el cáncer y defectos congénitos como la espina bífida podrían editarse o eliminarse mientras el niño aún se encuentra en el útero. Además, los científicos podrían, en teoría, mejorar rasgos como las capacidades cognitivas y la fuerza física. El camino hacia estos resultados puede pasar por tecnologías emergentes como CRISPR, un sistema de edición del ADN que podría permitir a los científicos o a los padres seleccionar rasgos como el sexo, la estatura, el peso, el color de piel, el color de cabello y el color de ojos de sus hijos. Además, algunos sugieren que la inteligencia artificial podría acelerar la capacidad de modificar rasgos más complejos, como la inteligencia y la personalidad de un niño. No está claro cuándo se harán realidad los bebés modificados genéticamente, pero muchos creen que estos resultados hipotéticos acabarán materializándose.
A pesar de los posibles beneficios que algunos proclaman, la Biblia advierte contra el cuestionamiento —y mucho menos la alteración— del diseño de Dios de la vida por nacer (Isaías 45:9; Romanos 9:20). Aunque algunos niños pueden nacer con enfermedades o discapacidades porque vivimos en un mundo caído, la Biblia enseña que Dios utiliza las circunstancias adversas para Sus propósitos redentores. Por ejemplo, cuando los discípulos le preguntaron por qué cierto hombre había nacido ciego, Jesús respondió: "Ni este pecó, ni sus padres; sino que está ciego para que las obras de Dios se manifiesten en él" (Juan 9:3). La tecnología de edición genética es una actividad peligrosa que podría dañar a un niño no nacido y eclipsar la obra que Dios quiere hacer a través de sus imperfecciones físicas.
A medida que la tecnología del ADN y la fertilización in vitro (FIV) avanzaron significativamente a mediados y finales del siglo XX, surgieron especulaciones sobre la posibilidad de crear bebés a la medida. Reconociendo las preocupaciones éticas y de seguridad que implican tales experimentos, muchos países de todo el mundo aprobaron leyes que prohíben el uso de técnicas de alteración genética en embriones. Incluso en los países que investigan la tecnología CRISPR, las leyes han establecido límites claros para impedir los experimentos genéticos en niños no nacidos. Además, muchos cristianos expresan su preocupación por la FIV en general, ya que este proceso crea vidas humanas embrionarias a sabiendas de que la mayoría de ellas serán destruidas.
En resumen, como declara el salmista, la Biblia afirma que Dios es el diseñador de la vida humana: "Tus ojos vieron mi embrión, y en Tu libro se escribieron todos los días que me fueron dados, cuando no existía ni uno solo de ellos" (Salmo 139:16). El término hebreo original traducido como "embrión" se refiere a la etapa embrionaria de la vida en el útero. Además, según Jeremías, el conocimiento íntimo que Dios tiene de una persona comienza incluso antes de las etapas embrionaria y fetal del desarrollo: "Antes que Yo te formara en el seno materno, te conocí, y antes que nacieras, te consagré; te puse por profeta a las naciones" (Jeremías 1:5).
Por lo tanto, la Biblia condena la búsqueda de tecnologías de edición genética que tienen como objetivo crear bebés modificados genéticamente. Tal objetivo viola el diseño soberano de Dios sobre la vida humana no nacida.
A medida que las tecnologías médicas se han acelerado en los últimos años, han dado lugar a nuevas preocupaciones éticas. A mediados del siglo XX, los científicos descubrieron métodos para mantener la vida en el útero, como las transfusiones de sangre y el tratamiento de defectos cardíacos. Sin embargo, en la última década, el enfoque ha dejado de centrarse en apoyar el desarrollo fetal con el fin de promover una salud óptima. En su lugar, se ha pasado a manipular el desarrollo fetal con fines preventivos y estéticos. Estas técnicas incluyen la edición de los genes de los niños no nacidos, lo que podría alterar su composición biológica.
Los defensores de las innovaciones en la edición genética argumentan que estas tecnologías tienen el potencial de generar beneficios sin precedentes para la vida humana. Por primera vez en la historia, los genes relacionados con enfermedades como el cáncer y defectos congénitos como la espina bífida podrían editarse o eliminarse mientras el niño aún se encuentra en el útero. Además, los científicos podrían, en teoría, mejorar rasgos como las capacidades cognitivas y la fuerza física. El camino hacia estos resultados puede pasar por tecnologías emergentes como CRISPR, un sistema de edición del ADN que podría permitir a los científicos o a los padres seleccionar rasgos como el sexo, la estatura, el peso, el color de piel, el color de cabello y el color de ojos de sus hijos. Además, algunos sugieren que la inteligencia artificial podría acelerar la capacidad de modificar rasgos más complejos, como la inteligencia y la personalidad de un niño. No está claro cuándo se harán realidad los bebés modificados genéticamente, pero muchos creen que estos resultados hipotéticos acabarán materializándose.
A pesar de los posibles beneficios que algunos proclaman, la Biblia advierte contra el cuestionamiento —y mucho menos la alteración— del diseño de Dios de la vida por nacer (Isaías 45:9; Romanos 9:20). Aunque algunos niños pueden nacer con enfermedades o discapacidades porque vivimos en un mundo caído, la Biblia enseña que Dios utiliza las circunstancias adversas para Sus propósitos redentores. Por ejemplo, cuando los discípulos le preguntaron por qué cierto hombre había nacido ciego, Jesús respondió: "Ni este pecó, ni sus padres; sino que está ciego para que las obras de Dios se manifiesten en él" (Juan 9:3). La tecnología de edición genética es una actividad peligrosa que podría dañar a un niño no nacido y eclipsar la obra que Dios quiere hacer a través de sus imperfecciones físicas.
A medida que la tecnología del ADN y la fertilización in vitro (FIV) avanzaron significativamente a mediados y finales del siglo XX, surgieron especulaciones sobre la posibilidad de crear bebés a la medida. Reconociendo las preocupaciones éticas y de seguridad que implican tales experimentos, muchos países de todo el mundo aprobaron leyes que prohíben el uso de técnicas de alteración genética en embriones. Incluso en los países que investigan la tecnología CRISPR, las leyes han establecido límites claros para impedir los experimentos genéticos en niños no nacidos. Además, muchos cristianos expresan su preocupación por la FIV en general, ya que este proceso crea vidas humanas embrionarias a sabiendas de que la mayoría de ellas serán destruidas.
En resumen, como declara el salmista, la Biblia afirma que Dios es el diseñador de la vida humana: "Tus ojos vieron mi embrión, y en Tu libro se escribieron todos los días que me fueron dados, cuando no existía ni uno solo de ellos" (Salmo 139:16). El término hebreo original traducido como "embrión" se refiere a la etapa embrionaria de la vida en el útero. Además, según Jeremías, el conocimiento íntimo que Dios tiene de una persona comienza incluso antes de las etapas embrionaria y fetal del desarrollo: "Antes que Yo te formara en el seno materno, te conocí, y antes que nacieras, te consagré; te puse por profeta a las naciones" (Jeremías 1:5).
Por lo tanto, la Biblia condena la búsqueda de tecnologías de edición genética que tienen como objetivo crear bebés modificados genéticamente. Tal objetivo viola el diseño soberano de Dios sobre la vida humana no nacida.