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Pregunta: "¿Qué podemos aprender de la tribu de Dan?"

Respuesta:
La tribu de Dan era el grupo de personas que descendían del quinto hijo de Jacob, Dan. Jacob tuvo doce hijos que se convirtieron en los patriarcas de las doce tribus de Israel. La historia de la tribu de Dan es particularmente instructiva para nosotros ya que incluye varios ejemplos de la tendencia de la gente de seguir la religión creada por el hombre por encima de la fe en Dios. Esto es completamente contrario a lo que las Escrituras nos enseñan: "por las obras de la ley ningún ser humano será justificado delante de él" (Romanos 3:20) y "sin fe es imposible agradar a Dios" (Hebreos 11:6).

Cuando los israelitas llegaron a la tierra de Canaán, a cada tribu se le asignaron ciertos territorios por sorteo. A la tribu de Dan se le asignó una parte de tierra más pequeña que las demás, pero que era fértil, y también tenía un límite a lo largo del Mar Mediterráneo, donde podían pescar y comerciar.

Sin embargo, la tribu de Dan nunca pudo conquistar completamente este territorio por su falta de fe en Dios. Esto también sucedió con las otras tribus, tal como lo enseñan los primeros capítulos del libro de los Jueces, lo que provocó que durante la época de los Jueces se dijera: "En estos días no había rey en Israel; cada uno hacía lo que bien le parecía". Jueces 18:1-31 nos cuenta la historia del pueblo de Dan que cayó en la idolatría. Tampoco les gustaba el territorio que tenían, así que enviaron espías para encontrar un lugar mejor. En el norte, algunos representantes de Dan se encontraron con una zona en la que vivía un grupo de personas pacíficas. La tribu de Dan se encargó de destruir a los habitantes de esa tierra para poder trasladar a toda la tribu a una región cercana a las fuentes del río Jordán, justo al sur del Líbano actual. Allí establecieron su ciudad principal y la llamaron Dan.

Más adelante en la historia de los hebreos, el reino fue dividido después del reinado de Salomón. El reino se dividió en las diez tribus de Israel en el norte y las dos de Judá en el sur. El pueblo de Dan estaba en el reino del norte de Israel. En 1 Reyes 12:25-33 descubrimos que el rey Jeroboam tenía miedo de que los que vivían en su reino del norte siguieran yendo al reino del sur para adorar en Jerusalén, ya que allí estaba el templo que Dios había autorizado. Entonces, Jeroboam construyó dos altares más para que la gente de su pueblo pudiera adorar. Estableció el culto en el sur en Betel y en el norte en Dan. Construyó un becerro de oro en los dos lugares e instituyó días y fiestas especiales para que la gente se reuniera. Lamentablemente, este ritual creado por el hombre en Dan fue uno de sus legados más duraderos.

Hoy en día, muchas personas siguen diferentes religiones creadas por el hombre y están convencidas de que todos los caminos conducen a Dios. Desafortunadamente, estos grupos siguen los caminos de la tribu de Dan. Proverbios 16:25 nos dice que "Hay camino que parece derecho al hombre, pero su fin es camino de muerte". Jesús enseñó que el camino a Dios es específico cuando dijo: "Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí" (Juan 14:6). Juan 3:36 enseña que "el que cree en el Hijo tiene vida eterna; pero el que rehúsa creer en el Hijo no verá la vida, sino que la ira de Dios está sobre él". Aprender de los errores de Dan sería adorar únicamente al Dios de la Biblia y vivir para Él por fe.

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