Pregunta

¿Por qué Saúl y Jonatán eran tan diferentes en su relación con David?

Respuesta
Jonatán, el hijo mayor del rey Saúl, era el heredero aparente al trono de Israel, pero también era amigo íntimo de David. Su nombre significa "Yavé ha dado", lo que podría ser una pista sobre las complicadas relaciones entre estos tres hombres. Dios le dio a Jonatán a Saúl (como hijo) y a David (como amigo) para que sirviera de mediador entre Saúl y David. Las acciones y lealtades de Jonatán en su papel de intermediario demostraron la indignidad de Saúl como rey y confirmaron la elección de David para el trono (ver 1 Samuel 20:13).

Jonatán aparece en la Biblia como un líder militar valiente y honorable, y un hijo leal al rey Saúl. Tenía el potencial de convertirse en uno de los reyes más grandes de Israel, pero, en cambio, Jonatán se hizo más conocido por su profunda amistad con David. Los dos hombres se conocieron poco después de que David derrotara al gigante Goliat: "De inmediato se creó un vínculo entre ellos, pues Jonatán amó a David...Jonatán hizo un pacto solemne con David, porque lo amaba tanto como a sí mismo. Para sellar el pacto, quitó su manto y se lo dio a David junto con su túnica, su espada, su arco y su cinturón" (1 Samuel 18:1-4, NTV).

El "vínculo entre ellos" es una traducción de una frase del hebreo original que significa "sus vidas estaban unidas", o, como dice la Versión NBLA, "el alma de Jonatán quedó ligada al alma de David". En su interior, Jonatán parecía intuir divinamente que Dios no le había destinado a ser el próximo rey de Israel, sino que le había elegido para facilitar a David su ascenso al trono, ordenado por Dios. Cuando le dio su manto real, su túnica y sus armas a David, Jonatán le pasó simbólicamente su manto real.

Además de su vínculo inicial de pacto (1 Samuel 18:3-4), Jonatán y David hicieron al menos dos pactos solemnes más para proteger sus vidas mutuamente. En 1 Samuel 20:3-17, David juró mostrar bondad a los descendientes de Jonatán por ayudarle a escapar de Saúl. David cumplió este voto después de la muerte de Jonatán, mostrando bondad a su hijo Mefiboset (2 Samuel 9:1-13).

En 1 Samuel 23:15-18, cuando Saúl intentó matar a David en el desierto de Zif, Jonatán fue a verlo y lo animó a mantenerse firme en el Señor. Le dijo: "No temas, porque la mano de Saúl mi padre no te encontrará, y tú reinarás sobre Israel y yo seré segundo después de ti; Saúl mi padre también sabe esto" (versículo 17). Entonces, David y Jonatán renovaron su pacto ante el Señor.

El rey Saúl estaba consumido por los celos y el resentimiento hacia David. El amor del pueblo por David llenaba a Saúl de un intenso temor a perder su reino. Varias veces, Saúl tramó matar a David (ver 1 Samuel 19:1–24; 20:24–34; 23:15–18). En muchas de estas ocasiones, Jonatán trató de reconciliar a los dos hombres, intercediendo por David (1 Samuel 20:24–29) y hablando bien de él a su padre (ver 1 Samuel 19:4–7). A lo largo de la continua agitación entre Saúl y David, Jonatán se mantuvo leal a su padre y firme en su devoción por David.

Jonatán estaba seguro y confiado en su llamado de Dios. Saúl no lo estaba. Jonatán reconoció que Dios había elegido a David para ser el sucesor de su padre, y se comprometió a apoyarlo (1 Samuel 23:17). El rey Saúl no estaba dispuesto a aceptar ni a someterse al plan de Dios.

Saúl no sentía verdadero amor, amistad ni vínculo sagrado con David. Estaba celoso de la popularidad de David, temía perder su poder y se sentía inseguro acerca de su posición en el trono. Por otro lado, Jonatán, como heredero legítimo del rey y primogénito, podría haberse sentido intimidado por David y envidioso de su elección como próximo rey de Israel. En cambio, se sometió a la voluntad de Dios, comprendiendo que no tenía derecho al trono.

Después de la muerte de Jonatán, David se entristeció profundamente. Lamentó: "¡Cómo lloro por ti, Jonatán, hermano mío! ¡Oh, cuánto te amaba! Tu amor por mí fue profundo, ¡más profundo que el amor de las mujeres!" (2 Samuel 1:26, NTV). La relación entre Jonatán y David era de amor incondicional. Compartían una conexión muy profunda, más cercana que la de hermanos, gracias al vínculo de su pacto (ver Proverbios 18:24). Sus vidas estaban "unidas" por una amistad genuina que, según la Biblia, implica fidelidad, compromiso, sacrificio, cooperación y un vínculo emocional. Este vínculo de amistad distinguía la relación de Jonatán con David.