Pregunta

¿Qué significa que el Verbo habitó entre nosotros (Juan 1:14)?

Respuesta
En Juan 1:14, el apóstol escribe: "El Verbo se hizo carne, y habitó entre nosotros, y vimos Su gloria, gloria como del unigénito del Padre, lleno de gracia y de verdad". Entre las muchas verdades maravillosas expresadas en este versículo está que Dios mismo, en la Persona de Jesucristo, eligió habitar entre nosotros. "Él [Jesús] no se avergüenza de llamarlos hermanos" (Hebreos 2:11).

El prólogo del Evangelio de Juan presenta a Jesús como la Palabra eterna y preexistente de Dios encarnada. El Verbo es el agente de la creación (Juan 1:3; ver también Colosenses 1:16). Es la fuente de la vida y de la luz (Juan 1:4-5). Que el Verbo se haga carne y habite entre nosotros es el acontecimiento más increíble de la historia de la humanidad.

Cuando Juan escribe que el "Verbo se hizo carne", afirma la auténtica humanidad de Jesús. Jesús no solo parecía o aparentaba ser humano, como enseñaban los gnósticos, sino que era verdadera y plenamente humano. Como declara el Credo Apostólico: "Creo en Dios Padre Todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra; y en Jesucristo, Su Hijo unigénito, Señor nuestro; que fue concebido por el Espíritu Santo, nació de la virgen María; padeció bajo Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado". En resumen, Jesús asumió carne humana y se hizo humano en todos los sentidos, excepto que no tenía pecado (2 Corintios 5:21).

El Verbo no solo añadió una naturaleza humana a Su naturaleza divina, sino que "habitó entre nosotros" (Juan 1:14). La palabra griega traducida como "habitó" (eskēnōsen) proviene de un verbo que significa "habitar como en una tienda". La palabra podría traducirse literalmente como "tabernáculo". Un comentario explica el significado de la palabra de esta manera: "El término ‘morada’ recuerda al tabernáculo del Antiguo Testamento, donde la presencia de Dios residía entre los israelitas (Éxodo 25:8-9). Esto sugiere que Jesús es el nuevo tabernáculo, el lugar donde la presencia de Dios se realiza plenamente. La palabra griega utilizada… implica montar una tienda, lo que indica una presencia temporal pero significativa" (The Berean Study Bible, https://biblehub.com/john/1-14.htm, consultada el 25/10/10). Dios siempre ha buscado un lugar para vivir con Su pueblo. El tabernáculo del Antiguo Testamento albergaba la gloria de Dios, y lo mismo hizo Jesús.

La gloria de Dios en el Verbo encarnado no fue percibida por todos. Juan escribe: "Él estaba en el mundo, y el mundo fue hecho por medio de Él, y el mundo no lo conoció. A lo Suyo vino, y los Suyos no lo recibieron" (Juan 1:10-11). Todos los milagros que Jesús realizó indicaban que Él es "el Santo de Dios" (Juan 6:69), pero solo unos pocos confiaron en Él para la vida eterna.

El Verbo que se hizo carne y habitó entre nosotros cumplió la profecía de Isaías sobre Emmanuel: "Una virgen concebirá y dará a luz un hijo, y le pondrá por nombre Emmanuel" (Isaías 7:14). Mateo relata el significado del nombre Emmanuel: "Dios con nosotros" (Mateo 1:23). El Hijo de Dios no vino a nosotros como un ángel o una fuerza intangible o una abstracción magnífica; vino como uno de nosotros. Comió nuestra comida, recorrió nuestros caminos, compartió nuestras cargas y "enfrentó todas y cada una de las pruebas que enfrentamos nosotros" (Hebreos 4:15, NTV). Todo para poder ser nuestro sustituto en la cruz, ofreciendo el sacrificio perfecto por el pecado: "Ahora Dios los ha reconciliado en Cristo en Su cuerpo de carne, mediante Su muerte, a fin de presentarlos santos, sin mancha e irreprensibles delante de Él" (Colosenses 1:22).