Pregunta
¿Cuáles son los temas cristianos de El león, la bruja y el ropero?
Respuesta
En resumen, El león, la bruja y el ropero, de C. S. Lewis, presenta una visión cristiana del mundo mediante un relato mítico. La historia se desarrolla en Narnia, un mundo mágico donde prácticamente todas las criaturas y elementos propios de los cuentos de hadas cobran vida. Pero, a diferencia de otros mundos fantásticos—como el universo de Harry Potter—, Narnia es una creación distinta del nuestro. Allí, lo que nosotros llamaríamos "magia" es simplemente parte del orden creado. (De hecho, el ropero también proviene de Narnia, aunque esto se explica en una historia anterior). Así, los elementos míticos funcionan como un vehículo narrativo para transmitir un mensaje mayor, no para promover ideas falsas en el mundo real.
El león, la bruja y el ropero es una alegoría, y en toda alegoría es esencial comprender a qué apuntan los símbolos. Por ejemplo, la muerte y resurrección de Aslan representan la expiación sustitutoria de Cristo. No importa que no ocurra en una cruz ni que algunos elementos del relato estén ubicados en un momento distinto respecto a los Evangelios. Lo importante es que la imagen transmitida es correcta, y lo es. Aslan (Cristo) se humilla voluntariamente y muere por los hijos de Adán (específicamente Edmund), quienes, por causa del pecado, pertenecen legalmente a la Bruja Blanca—representación del pecado y la muerte—según la "magia profunda" de Narnia (la Ley). Pero Aslan resucita, acompañado de un terremoto y descubierto por dos niñas (evocando a las dos Marías). Su resurrección destruye el poder de esa "magia profunda" sobre la humanidad (como Cristo, que clavó nuestros pecados en la cruz). Después, Aslan sopla vida sobre sus guerreros (la venida del Espíritu Santo sobre los discípulos) para que peleen junto a él contra la Bruja Blanca y sus ejércitos (guerra espiritual). Al final, Aslan vence y trae un mundo renovado (cielos y tierra nuevos).
El libro también retrata a Cristo a través del carácter de Aslan. Algunos han objetado que, siendo figura de Cristo, Aslan no debería matar a la Bruja Blanca. Pero el libro de Apocalipsis enseña claramente que Cristo destruirá el mal en Su regreso, y esa destrucción no será pacífica ni "amable" según los estándares humanos. La sensibilidad moderna—políticamente correcta, humanista o liberal—evita pensar en el mal como algo que se debe combatir. Lewis nos recuerda que la lucha contra el mal es necesaria y es moralmente correcta.
La obra está llena de escenas memorables. Una descripción profunda de Dios, expresada en una sola línea, aparece cuando los niños están en la presa del castor. Lucy pregunta si Aslan es "seguro", y el Señor Castor responde: "¿Seguro? ¡Por supuesto que no es seguro!... Pero es bueno". Otra escena clásica ocurre cuando los hermanos de Lucy hablan con el profesor sobre la insistencia de ella en que Narnia es real. Tras reconocer que Lucy nunca ha mentido y que no está loca, el profesor concluye que, lógicamente, lo correcto es creerle. Esta idea anticipa el famoso "trilema" de Lewis, que sostiene que las afirmaciones de Cristo sobre Su divinidad deben tomarse en serio, ya que las alternativas son ilógicas.
En definitiva, El león, la bruja y el ropero presenta el evangelio de una manera poderosa, accesible para los niños y profundamente enriquecedora para los adultos.
El león, la bruja y el ropero es una alegoría, y en toda alegoría es esencial comprender a qué apuntan los símbolos. Por ejemplo, la muerte y resurrección de Aslan representan la expiación sustitutoria de Cristo. No importa que no ocurra en una cruz ni que algunos elementos del relato estén ubicados en un momento distinto respecto a los Evangelios. Lo importante es que la imagen transmitida es correcta, y lo es. Aslan (Cristo) se humilla voluntariamente y muere por los hijos de Adán (específicamente Edmund), quienes, por causa del pecado, pertenecen legalmente a la Bruja Blanca—representación del pecado y la muerte—según la "magia profunda" de Narnia (la Ley). Pero Aslan resucita, acompañado de un terremoto y descubierto por dos niñas (evocando a las dos Marías). Su resurrección destruye el poder de esa "magia profunda" sobre la humanidad (como Cristo, que clavó nuestros pecados en la cruz). Después, Aslan sopla vida sobre sus guerreros (la venida del Espíritu Santo sobre los discípulos) para que peleen junto a él contra la Bruja Blanca y sus ejércitos (guerra espiritual). Al final, Aslan vence y trae un mundo renovado (cielos y tierra nuevos).
El libro también retrata a Cristo a través del carácter de Aslan. Algunos han objetado que, siendo figura de Cristo, Aslan no debería matar a la Bruja Blanca. Pero el libro de Apocalipsis enseña claramente que Cristo destruirá el mal en Su regreso, y esa destrucción no será pacífica ni "amable" según los estándares humanos. La sensibilidad moderna—políticamente correcta, humanista o liberal—evita pensar en el mal como algo que se debe combatir. Lewis nos recuerda que la lucha contra el mal es necesaria y es moralmente correcta.
La obra está llena de escenas memorables. Una descripción profunda de Dios, expresada en una sola línea, aparece cuando los niños están en la presa del castor. Lucy pregunta si Aslan es "seguro", y el Señor Castor responde: "¿Seguro? ¡Por supuesto que no es seguro!... Pero es bueno". Otra escena clásica ocurre cuando los hermanos de Lucy hablan con el profesor sobre la insistencia de ella en que Narnia es real. Tras reconocer que Lucy nunca ha mentido y que no está loca, el profesor concluye que, lógicamente, lo correcto es creerle. Esta idea anticipa el famoso "trilema" de Lewis, que sostiene que las afirmaciones de Cristo sobre Su divinidad deben tomarse en serio, ya que las alternativas son ilógicas.
En definitiva, El león, la bruja y el ropero presenta el evangelio de una manera poderosa, accesible para los niños y profundamente enriquecedora para los adultos.