Pregunta
¿Qué significa que Elías era un hombre de pasiones semejantes a las nuestras (Santiago 5:17)?
Respuesta
Santiago exhorta a los creyentes a llevar todo ante Dios en oración en cada etapa de la vida. Les recuerda que la oración es un gran honor y un privilegio sagrado (Santiago 5:13–18). Destaca al profeta Elías como una "persona justa" (Santiago 5:16) cuyas oraciones eran poderosas y eficaces: "Elías era un hombre de pasiones semejantes a las nuestras, y oró fervientemente para que no lloviera, y no llovió sobre la tierra por tres años y seis meses. Oró de nuevo, y el cielo dio lluvia y la tierra produjo su fruto" (Santiago 5:17–18).
La frase "pasiones semejantes a las nuestras" es una traducción del adjetivo griego homoiopathēs, que significa "de naturaleza semejante, similar en experiencia o sentimientos". Transmite la idea de compartir las mismas limitaciones y debilidades humanas. La palabra también aparece en Hechos 14:15, después de que Dios utilizara a Pablo y a Bernabé para sanar a un cojo. Los apóstoles dicen a las multitudes que presencian el milagro que dejen de tratarlos como dioses, pues eran meros seres humanos, "de igual naturaleza que ustedes".
El trasfondo del ejemplo de Elías que menciona Santiago se encuentra en 1 Reyes 17–18. El pasaje relata un momento de gran crisis espiritual en la historia de Israel, cuando el malvado rey Acab y su reina, Jezabel, desviaron a la nación al adorar al dios falso Baal (1 Reyes 16:30–31). Elías entra en escena y pronuncia el juicio de Dios sobre Acab y su pueblo en forma de una gran sequía que solo terminaría cuando Elías diera la orden (1 Reyes 17:1).
Elías era un hombre muy piadoso, pero, en esencia, era simplemente una persona común y corriente con deseos, luchas e imperfecciones. Dios lo utilizó de maneras extraordinarias, pero "Elías era tan humano como cualquiera de nosotros" (Santiago 5:17, NTV). Experimentó desafíos humanos como el hambre, el cansancio, el miedo, la ansiedad, la depresión y la soledad. Se enfrentó a críticas y a las mismas tentaciones y cargas que todos nosotros enfrentamos.
Santiago enfatiza que Elías no estaba hecho de ninguna sustancia sobrehumana. No poseía cualidades extraordinarias o sobrenaturales que pudieran elevar su potencial para la oración. Estaba hecho de carne y hueso, al igual que todos los demás. Lo que distinguía a Elías en la oración —lo que le daba la capacidad de orar y obtener resultados— no era tener una naturaleza diferente a la nuestra; era su fe y su confianza en Dios. Elías estaba lleno del Espíritu de Dios porque pasaba tiempo en la presencia de Dios (1 Reyes 17:1–6; 18:15, 36–39; 19:11–13).
Elías era un ser humano caído con una naturaleza como la nuestra en todos los aspectos. Sin embargo, buscaba una comunión cercana con Dios. Como resultado, en ocasiones, estaba íntimamente en contacto con la voluntad de Dios. No obstante, Elías no era perfecto. Inmediatamente después de su gran victoria en el Monte Carmelo, Elías se llenó de temor y desánimo, huyendo para salvar su vida (1 Reyes 18:46–19:18). Sin embargo, según Santiago 5:16, Elías era un "hombre justo", lo que significa que obedecía al Señor y confiaba en Él.
Las oraciones de Elías brotaban de un lugar de comunión y confianza en Dios, lo que le daba la seguridad para orar de acuerdo con la voluntad del Señor. Por esta razón, las oraciones de Elías eran poderosas y producían resultados extraordinarios (1 Juan 5:14–15; Juan 15:7; Mateo 21:22). Las promesas de Dios de responder a la oración se extienden a todos Sus hijos, no solo a aquellos considerados parte de la élite espiritual.
Al decir: "Elías era un hombre de pasiones semejantes a las nuestras", Santiago quiere que todos los creyentes comprendamos que tenemos la misma capacidad para orar con poder y eficacia. Tenemos a nuestra disposición las mismas posibilidades en la oración que tuvo Elías. Es importante destacar que Santiago no nos está llamando a imitar las obras milagrosas de Elías. Pocas personas experimentan el tipo de ministerio tan espectacular que experimentó Elías. Pero todos los creyentes pueden esforzarse por emular su vida de oración.
Elías fue un ser humano común y corriente que ofreció oraciones extraordinarias con fe. Conocía el corazón de Dios y confiaba en que Él haría lo que había prometido. A través de las oraciones de Elías, Dios hizo cosas milagrosas: primero detuvo la lluvia durante tres años y medio y luego volvió a hacer llover cuando Elías oró.
Elías fue un ser humano representativo con una naturaleza como la nuestra. Su ejemplo nos desafía a orar con valentía. Todos los creyentes pueden acceder al poder espiritual en la oración que tuvo Elías al buscar un caminar cercano con Dios, de modo que podamos conocer y seguir Su voluntad.
La frase "pasiones semejantes a las nuestras" es una traducción del adjetivo griego homoiopathēs, que significa "de naturaleza semejante, similar en experiencia o sentimientos". Transmite la idea de compartir las mismas limitaciones y debilidades humanas. La palabra también aparece en Hechos 14:15, después de que Dios utilizara a Pablo y a Bernabé para sanar a un cojo. Los apóstoles dicen a las multitudes que presencian el milagro que dejen de tratarlos como dioses, pues eran meros seres humanos, "de igual naturaleza que ustedes".
El trasfondo del ejemplo de Elías que menciona Santiago se encuentra en 1 Reyes 17–18. El pasaje relata un momento de gran crisis espiritual en la historia de Israel, cuando el malvado rey Acab y su reina, Jezabel, desviaron a la nación al adorar al dios falso Baal (1 Reyes 16:30–31). Elías entra en escena y pronuncia el juicio de Dios sobre Acab y su pueblo en forma de una gran sequía que solo terminaría cuando Elías diera la orden (1 Reyes 17:1).
Elías era un hombre muy piadoso, pero, en esencia, era simplemente una persona común y corriente con deseos, luchas e imperfecciones. Dios lo utilizó de maneras extraordinarias, pero "Elías era tan humano como cualquiera de nosotros" (Santiago 5:17, NTV). Experimentó desafíos humanos como el hambre, el cansancio, el miedo, la ansiedad, la depresión y la soledad. Se enfrentó a críticas y a las mismas tentaciones y cargas que todos nosotros enfrentamos.
Santiago enfatiza que Elías no estaba hecho de ninguna sustancia sobrehumana. No poseía cualidades extraordinarias o sobrenaturales que pudieran elevar su potencial para la oración. Estaba hecho de carne y hueso, al igual que todos los demás. Lo que distinguía a Elías en la oración —lo que le daba la capacidad de orar y obtener resultados— no era tener una naturaleza diferente a la nuestra; era su fe y su confianza en Dios. Elías estaba lleno del Espíritu de Dios porque pasaba tiempo en la presencia de Dios (1 Reyes 17:1–6; 18:15, 36–39; 19:11–13).
Elías era un ser humano caído con una naturaleza como la nuestra en todos los aspectos. Sin embargo, buscaba una comunión cercana con Dios. Como resultado, en ocasiones, estaba íntimamente en contacto con la voluntad de Dios. No obstante, Elías no era perfecto. Inmediatamente después de su gran victoria en el Monte Carmelo, Elías se llenó de temor y desánimo, huyendo para salvar su vida (1 Reyes 18:46–19:18). Sin embargo, según Santiago 5:16, Elías era un "hombre justo", lo que significa que obedecía al Señor y confiaba en Él.
Las oraciones de Elías brotaban de un lugar de comunión y confianza en Dios, lo que le daba la seguridad para orar de acuerdo con la voluntad del Señor. Por esta razón, las oraciones de Elías eran poderosas y producían resultados extraordinarios (1 Juan 5:14–15; Juan 15:7; Mateo 21:22). Las promesas de Dios de responder a la oración se extienden a todos Sus hijos, no solo a aquellos considerados parte de la élite espiritual.
Al decir: "Elías era un hombre de pasiones semejantes a las nuestras", Santiago quiere que todos los creyentes comprendamos que tenemos la misma capacidad para orar con poder y eficacia. Tenemos a nuestra disposición las mismas posibilidades en la oración que tuvo Elías. Es importante destacar que Santiago no nos está llamando a imitar las obras milagrosas de Elías. Pocas personas experimentan el tipo de ministerio tan espectacular que experimentó Elías. Pero todos los creyentes pueden esforzarse por emular su vida de oración.
Elías fue un ser humano común y corriente que ofreció oraciones extraordinarias con fe. Conocía el corazón de Dios y confiaba en que Él haría lo que había prometido. A través de las oraciones de Elías, Dios hizo cosas milagrosas: primero detuvo la lluvia durante tres años y medio y luego volvió a hacer llover cuando Elías oró.
Elías fue un ser humano representativo con una naturaleza como la nuestra. Su ejemplo nos desafía a orar con valentía. Todos los creyentes pueden acceder al poder espiritual en la oración que tuvo Elías al buscar un caminar cercano con Dios, de modo que podamos conocer y seguir Su voluntad.