Pregunta

¿Qué significa que Dios da vida a los muertos (Romanos 4:17)?

Respuesta
Según el apóstol Pablo, fue la fe de Abraham, y no sus obras, la base de su relación correcta con Dios. Incluso en su vejez, Abraham confió en que Dios cumpliría Su promesa de darle a él y a su esposa, Sara, un hijo (Génesis 18:11–14). Al reflexionar sobre esa promesa, Pablo describe a Dios como aquel "que da vida a los muertos" (Romanos 4:17). Esta frase se refiere al poder de Dios para dar vida a partir de los cuerpos de Abraham y Sara, que estaban "prácticamente muertos", mediante el nacimiento de su hijo, Isaac (Romanos 4:19; Hebreos 11:11–12). También apunta a Su poder para dar vida espiritual a quienes hoy están muertos en pecado.

Cuando Sara dio a luz a Isaac, tenía noventa años, y Abraham, cien (Génesis 21:5). Aunque habían superado con creces la edad fértil, Abraham creyó que Dios cumpliría Su promesa. Al repasar esta historia, Pablo escribe que Abraham "sin debilitarse en la fe contempló su propio cuerpo, que ya estaba como muerto puesto que tenía como cien años, y también la esterilidad de la matriz de Sara" (Romanos 4:19). Aunque Sara estaba físicamente viva, Pablo se refiere a su vientre como "muerto" porque ya no podía producir vida por medios naturales.

A pesar de todas las limitaciones biológicas, "respecto a la promesa de Dios, Abraham no titubeó con incredulidad, sino que se fortaleció en fe, dando gloria a Dios" (Romanos 4:20). Esto significa que miró más allá de la capacidad humana, confiando en que Dios tenía el poder para superar los obstáculos naturales que presentaba el cuerpo de Sara para dar a luz en esa etapa de su vida.

La descripción que hace Pablo de Dios como aquel "que da vida a los muertos" también revela cómo Él salva a los pecadores. Así como Dios le dio vida física a Isaac, Él da vida espiritual a aquellos que están prácticamente muertos en pecado. A través de la fe en Jesucristo, los pecadores son vivificados para Dios. Por eso Pablo concluye el capítulo diciendo que las palabras sobre la fe de Abraham fueron escritas "por nosotros, a quienes será contada, como los que creen en Aquel que levantó de los muertos a Jesús nuestro Señor" (Romanos 4:24). Así como Dios trajo vida de los cuerpos sin vida de Abraham y Sara, así también da vida espiritual a los pecadores que no pueden salvarse a sí mismos.

Romanos 4:24 también habla de la prueba definitiva de que Dios da vida a los muertos a través de la resurrección de Jesucristo. El mismo poder que trajo a Isaac al mundo también resucitó a Jesús de entre los muertos: "Ese poder obró en Cristo cuando lo resucitó de entre los muertos" (Efesios 1:19–20). Esta conexión muestra que el Dios que obró poderosamente en la vida de Abraham es el mismo que manifestó plenamente Su poder al resucitar a Jesús de entre los muertos.

El mismo poder que resucitó a Jesús de entre los muertos también está obrando en la vida de los creyentes hoy en día. Su resurrección es el fundamento de su esperanza, confirmando que Dios puede dar vida a lo que está muerto. A través de Jesús, Dios no solo resucita a los muertos, sino que también asegura a los creyentes su futura resurrección y vida eterna con Él (Juan 11:25–26). Esta promesa da a los creyentes la confianza para enfrentar la muerte, sabiendo que el mismo poder vivificante que resucitó a Jesús los resucitará algún día a ellos.

El Dios que dio vida a los muertos en los días de Abraham y Sara sigue dando vida a los muertos hoy en día. Como escribe Pablo más adelante en Romanos: "Pero si el Espíritu de Aquel que resucitó a Jesús de entre los muertos habita en ustedes, el mismo que resucitó a Cristo Jesús de entre los muertos, también dará vida a sus cuerpos mortales por medio de Su Espíritu que habita en ustedes" (Romanos 8:11). Aquellos que confían en Jesús para su salvación tienen la esperanza de que el Dios que da vida a los muertos los resucitará también a ellos algún día, cumpliendo Su promesa hacia ellos tal como lo hizo con Abraham.