Pregunta

¿No deberían los cristianos escribir con mayúscula el nombre de Satanás?

Respuesta
Escribir con mayúscula inicial los pronombres relacionados con Dios, como Él y Su de Él, es una tradición común en el cristianismo anglosajón. Elegir este estilo suele ser un gesto de respeto. Eso lleva a algunos cristianos a preguntarse si deben escribir con mayúscula el nombre Satanás o títulos como el diablo. Si escribir una palabra con mayúscula es una forma de mostrar respeto, ¿es apropiado escribir con mayúscula el nombre del enemigo supremo de Dios? ¿Es mejor escribir Satanás en minúsculas para indicar nuestro desprecio por él?

Para responder, debemos considerar tanto las reglas aceptadas de escritura como las consideraciones espirituales. Según las reglas de uso de mayúsculas, los nombres propios se escriben con mayúscula. Esto incluiría la palabra Satanás o Belcebú, ya que es el nombre propio del diablo. Títulos como diablo, el maligno y príncipe de este mundo no requieren mayúscula.

En inglés, todos los nombres propios se escriben con mayúscula, incluidos nombres como John, Miguel y Caoimhe. La regla no tiene por objeto venerar a la persona, sino facilitar la comprensión y la lectura. Los nombres de Dios se escriben con mayúscula según ese principio, al igual que el nombre de Satanás. Las reglas del español moderno aconsejan escribir con mayúscula el nombre de Satanás por esa razón. Muchas traducciones modernas de las Escrituras que honran a Dios utilizan las mayúsculas de forma totalmente convencional: Satanás se escribe con mayúscula, no para mostrar respeto al diablo, sino para cumplir con las reglas de uso de mayúsculas.

En cuanto a los pronombres, hay cierta flexibilidad. Los pronombres que se refieren a Dios pueden escribirse con mayúscula o sin ella; es una decisión de estilo. Es bastante común ver lo que se denomina "mayúscula reverencial" en el caso de los pronombres divinos. Algunas traducciones de la Biblia han optado por esa vía:

Respóndeme, oh Señor, pues buena es Tu misericordia; vuélvete a mí, conforme a Tu inmensa compasión. (Salmo 69:16)

Dicho esto, les mostró las manos y el costado. Al ver al Señor, los discípulos se alegraron. (Juan 20:20, NVI)

Otras traducciones han optado por mantener todos los pronombres en minúscula, incluso los que se refieren a la deidad:

Contesta a mis oraciones, oh Señor, pues tu amor inagotable es maravilloso; cuida de mí, pues tu misericordia es muy abundante. (Salmo 69:16, NTV).

Mientras hablaba, les mostró las heridas de sus manos y su costado. (Juan 20:20, NTV)

Los escritores que utilizan las mayúsculas reverenciales lo hacen para expresar su fe y honrar al Señor. Al mismo tiempo, no hay nada intrínsecamente irrespetuoso en el uso de minúsculas para todos los pronombres.

Una enseñanza bíblica que a menudo se pasa por alto respalda aún más el uso de las reglas normales de mayúsculas con respecto a Satanás. Al menos en dos ocasiones, las Escrituras advierten contra menospreciar a los seres angelicales (2 Pedro 2:10-12; Judas 1:9-10). Ni siquiera el arcángel Miguel calumnió al diablo. Despreciar activamente a Satanás, haciendo hincapié en denigrar su nombre, roza ese problema. Se podría considerar como una burla a un ser espiritual poderoso. Además, cambiar las reglas de uso de mayúsculas con respecto al nombre de Satanás podría ser una forma de prestarle una atención especial. Es mejor tratar su nombre de acuerdo con las reglas del lenguaje común en lugar de hacer una excepción especial para él.

Podemos estar seguros de que nuestro enemigo no recibe reverencia —ni provocación— cuando nos atenemos a las reglas convencionales de uso de mayúsculas. Al fin y al cabo, los cristianos son libres de utilizar el estilo que más se ajuste a su conciencia (Romanos 14:23); del mismo modo, deben respetar a quienes tienen opiniones diferentes (Romanos 14:1).