Pregunta
¿Qué significa que Dios nos ha dado abundantemente todas las cosas para que las disfrutemos (1 Timoteo 6:17)?
Respuesta
En sus cartas a Timoteo, el apóstol Pablo instruyó a su joven discípulo sobre cómo llevar a cabo su ministerio pastoral. Pablo le dio consejos para ministrar a diferentes grupos de personas, como las viudas (1 Timoteo 5:3-16), los ancianos (1 Timoteo 5:17-25), los amos y los esclavos (1 Timoteo 6:1-2), los ricos y los pobres (1 Timoteo 6:6-10). En 1 Timoteo 6:17-19, el apóstol Pablo se refiere específicamente al ministerio a los ricos: "A los ricos en este mundo, enséñales que no sean altaneros ni pongan su esperanza en la incertidumbre de las riquezas, sino en Dios, el cual nos da abundantemente todas las cosas para que las disfrutemos" (versículo 17).
Un peligro inherente de poseer abundante riqueza es la tendencia a volverse orgulloso y autosuficiente y a confiar en nuestras riquezas en lugar de en Dios. En nuestra arrogancia, olvidamos que Dios es quien nos ha dado abundantemente todas las cosas para que las disfrutemos. Él es la fuente de nuestra provisión. Esta trampa ha existido desde la antigüedad. Después de que el pueblo de Israel se estableció en la Tierra Prometida, se llenó y prosperó, y se olvidó del Dios que los sacó de la esclavitud en Egipto (Deuteronomio 8:12-14). Dejaron de servir a Dios con alegría y con gozo en su corazón durante su época de prosperidad (ver Deuteronomio 28:47). No recordaron que Dios era el dador de todas las bendiciones de las que habían llegado a disfrutar (Deuteronomio 32:15; Oseas 13:6).
Confiar en las riquezas es un asunto arriesgado. Si no tenemos cuidado de recordar que Dios nos ha dado abundantemente todas las cosas para que las disfrutemos y que solo Él es la fuente de nuestra riqueza, nuestro dinero y nuestras posesiones podrían convertirse en nuestra perdición. Los mercados bursátiles suben y bajan; los precios de la vivienda y las tasas de interés fluctúan; la inflación se dispara. La riqueza es incierta e impredecible; puede llegar y desaparecer rápidamente: "Las riquezas desaparecen en un abrir y cerrar de ojos, porque les saldrán alas y se irán volando como las águilas" (Proverbios 23:5, NTV). Por esta razón, Jesús advirtió: "No almacenes tesoros aquí en la tierra, donde las polillas se los comen y el óxido los destruye, y donde los ladrones entran y roban. Almacena tus tesoros en el cielo, donde las polillas y el óxido no pueden destruir, y los ladrones no entran a robar. Donde esté tu tesoro, allí estarán también los deseos de tu corazón" (Mateo 6:19-21, NTV).
En lugar de confiar en los dones de Dios, debemos confiar en el Dador. El Señor es el único tesoro sólido e inmutable en el que podemos confiar (Salmo 40:4; 52:7; Proverbios 3:5).
Dios es un Padre generoso (2 Corintios 9:15; Filipenses 4:19; Efesios 3:19). Él quiere que apreciemos todas las cosas buenas que nos ha dado para disfrutar, pero debemos aceptar estas bendiciones con los brazos abiertos, ofreciéndoselas todas de vuelta a Dios (Proverbios 3:9-10; Salmo 37:21; Malaquías 3:10; Mateo 10:8; Lucas 6:38). La siguiente instrucción de Pablo a Timoteo fue decirles a los ricos "que usen su dinero para hacer el bien. Deberían ser ricos en buenas acciones, generosos con los que pasan necesidad y estar siempre dispuestos a compartir con otros" (1 Timoteo 6:18, NTV).
La iglesia de Corinto era relativamente rica. Pablo instó a los creyentes de allí a no dar a regañadientes o por presión, sino a dar generosamente, "porque Dios ama a la persona que da con alegría. Y Dios proveerá con generosidad todo lo que necesiten. Entonces siempre tendrán todo lo necesario y habrá bastante de sobra para compartir con otros...Pues es Dios quien provee la semilla al agricultor y luego el pan para comer. De la misma manera, él proveerá y aumentará los recursos de ustedes y luego producirá una gran cosecha de generosidad en ustedes. Efectivamente, serán enriquecidos en todo sentido para que siempre puedan ser generosos" (2 Corintios 9:7-11, NTV).
En la economía del reino de Dios, Él nos ha dado abundantemente todas las cosas para que las disfrutemos, no solo para nosotros mismos, sino para que podamos compartirlas con los necesitados y ser una bendición para los demás. Cuanto más generosos somos con nuestra riqueza, más nos confía Dios una riqueza aún mayor (Lucas 6:38; Proverbios 22:9; Malaquías 3:10). La literatura sapiencial afirma:
Da con generosidad y serás más rico;
sé tacaño y lo perderás todo.
El generoso prosperará,
y el que reanima a otros será reanimado
(Proverbios 11:24-25, NTV).
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¿Qué significa que Dios nos ha dado abundantemente todas las cosas para que las disfrutemos (1 Timoteo 6:17)?
